"Venezuela no cederá, ni ante Trump ni ante nadie"




Equipo Correo del Alba

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Como parte de un trabajo colectivo con instituciones amigas, apoyado por la Villa del Cine, destinado a reflexionar, con destacados líderes de la izquierda continental, en torno a los desafíos de la Revolución hoy, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, recibió en el Palacio de Miraflores a Correo del Alba con la siguiente precisión: “la Revolución Bolivariana continuará viva, aguantando lo que haya que aguantar. No habrá ni mil ‘Trumps’ que puedan con nosotros”. Así, el jefe de Estado analizó el escenario político regional, las amenazas y las operaciones desplegadas desde Washington contra Caracas. Además, abordó acerca de la guerra económica y emitió una serie de claves para entender las metas y desafíos de la Revolución bolivariana, cuestiones que serán abordadas en esta primera entrega y en otras sucesivas.

Antes de nuestro encuentro con Maduro fuimos testigos de una contundente  movilización popular que marchó desde la avenida Libertador hasta la sede del poder Ejecutivo, con el fin de ratificar el rechazo a las declaraciones injerencistas y guerreristas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien insiste con sus amenazas de intervención militar en Venezuela.

Luego, el jefe de Estado nos recibió durante más de tres horas en el salón Sol del Perú de la sede del Ejecutivo.  “En Venezuela estamos enfrentando un proyecto que pretende desgajar la existencia de la República e instaurar un modelo tipo pinochetista, para controlar nuestras riquezas naturales y barrer todos los vestigios espirituales, culturales y políticos de la Revolución bolivariana de los últimos dieciocho años”, fueron sus primeras definiciones.

Aguantar lo que haya que aguantar

El presidente obrero hizo referencia a “la guerra económica” que desde 2013 impulsa la derecha de su país y la embajada de Estados Unidos, la que tuvo su pico de confrontación en 2014, “cuando se impulsó un período de violencia de casi seis meses, que se extendió a varios Estados y municipios del país, aunque finalmente logramos contener y derrotar”.

“En Venezuela estamos enfrentando un proyecto que pretende desgajar la existencia de la República e instaurar un modelo tipo pinochetista”.

“Durante 2015-2016 enfrentamos una guerra económica brutal, nacional e internacional. Una guerra comercial interna, de contrabando y acaparamiento, parecida a los modelos que le aplicaron a Salvador Allende en Chile, en los años 70. Una guerra financiera internacional para declarar a Venezuela en default y arremeter contra nuestra economía, lo cual nos llevó a perder las elecciones legislativas, para la Asamblea Nacional”, detalló Maduro.

El mandatario consideró la llegada de Trump a la Casa Blanca como el arribo de los extremistas al poder en Estados Unidos, lo que llevó a que la oposición venezolana “en abril, mayo, junio y julio encararse una arremetida violenta  nunca antes conocida por su intensidad, por su violencia, por su saña criminal contra el país”.

“Creo que todas las pruebas, por muy difíciles que sean, nos hacen más fuertes, porque estamos defendiendo un proyecto histórico, una causa justa, la propia existencia de nuestro país, una visión revolucionaria de futuro”. Toda una definición de compromiso en boca del actual jefe político del proceso bolivariano.

“Si nosotros nos rindiéramos, si cediéramos, si hubiéramos sido débiles, comprables, o si nos hubiéramos querido ‘portar bien’, como lo hace la izquierda cobarde del continente, ya los gringos se hubieran apoderado de las riquezas de Venezuela. Seguramente estarían saliendo libros y películas titulados: ‘La derrota de la Revolución bolivariana’. Así como salieron aquellos escritos sobre la derrota de Allende, de la revolución de la Unidad Popular. No, en Venezuela eso no va a suceder, lo tenemos jurado. En Venezuela, la Revolución bolivariana continuará viva, aguantando lo que haya que aguantar”, sentenció Maduro.

Desafíos de la izquierda

A la hora de abordar la situación regional, el Presidente se preguntó: “¿Cuáles son las soluciones que propone la derecha, la de Michel Temer, la de Mauricio Macri, la de Pedro Pablo Kuczynski? ¿Negarles condiciones salariales a los maestros para destruir la escuela pública? ¿Negarle presupuesto a la salud pública? ¿Privatizar las economías nacionales? ¿Cuáles son las soluciones? ¿Reprimir los movimientos sociales? ¿Cuáles son las soluciones? ¿Contraer la inversión pública para que aumente el desempleo como ha aumentado en Argentina? ¿Cuáles son las soluciones de la derecha? ¿Volver al Fondo Monetario Internacional y depender del Banco Mundial?”

“Durante 2015-2016 enfrentamos una guerra comercial interna, de contrabando y acaparamiento, parecida a los modelos que le aplicaron a Salvador Allende en Chile”.

Sin pelos en la lengua, Maduro sólo ensayó: “La derecha no tiene soluciones, tiene negocios, intereses y sus políticos gobiernan para sus grupos económicos, subordinados a las políticas de los Estados Unidos”. Y luego aseguró que Kuczynski, Juan Manuel Santos, Macri, Temer y el presidente de México, Peña Nieto, “pasarán a la historia como sicarios de sus pueblos. Llegaron como sicarios económicos y políticos; pasarán al olvido de la historia”.

“La izquierda tiene que trascenderse a sí misma, a sus propias consignas, y unirse a una fuerza de opinión pública que ya surgió en todas las sociedades latinoamericanas, y con una política dialogante formular respuestas, estables, permanentes, acerca del futuro y los grandes temas de nuestros pueblos, sobre todo en torno a la creación y distribución de la riqueza”, expresó apasionado Maduro, apasionado por la Revolución.

Situación actual de la Revolución bolivariana

A su homólogo de Estados Unidos, Maduro le mandó un fuerte mensaje y dejó bien claro que “Venezuela no va a ceder ni ante Trump ni ante nadie”, para luego asegurar: “Más temprano que tarde, Trump tendrá que oír la voz de Venezuela y aprender a respetarla, porque esta es la patria de Bolívar y no habrá ni mil Trumps que puedan con nosotros. Ojalá los gobernantes de América Latina que creen que cediendo a sus gritos van a beneficiar a sus pueblos despierten antes de que sea tarde para ellos mismos”.

Entonces, Maduró relató con paciencia de estadista que las propias agencias de Naciones Unidas reconocen que  el 72% de la riqueza nacional venezolana corresponde a la inversión social. “Antes de la llegada de la Revolución, sólo era del era del 30 al 32.36%. En promedio, durante los primeros quince años de Revolución ese guarismo trepó al 60 y 62%; y en los dos últimos años, a pesar del asedio, hemos llegado a un 72 y 74%, incluyendo inversiones en viviendas, que este año van a llegar a 2 millones de unidades, lo que permite que el 25% de las familias venezolanas vivan en hogares construidos por la Revolución, de calidad, cómodas y humanos; en educación pública Venezuela tiene una tasa de escolaridad del 90%, mientras el 75% de los estudiantes se encuentran en el sistema público y gratuito y otro 25% en los colegios del sistema privado; en salud pública; en cultura”.

“Todas las pruebas, por muy difíciles que sean, nos hacen más fuertes, porque estamos defendiendo un proyecto histórico, una causa justa, la propia existencia de nuestro país”.

Para ejemplificar los datos vertidos, el mandatario se volvió a preguntar: “¿En qué invertimos nosotros?” Y respondió: “En el derecho a la recreación, vivienda, educación, salud, cultura. En todo eso hemos demostrado ser exitosos, y es lo que las oligarquías regionales intuyen y por eso arremeten contra nosotros, con la intención de destruirnos, para que no hayan modelos alternativos a los neoliberales”.

Ante el mito alentado por los medios hegemónicos y la reacción continental sobre un exceso en la estatización de las fuerzas productivas, Maduro nos indicó: “El 90% del Producto Interno Bruto Nacional (PBI) se registra en el sector privado, en la pequeña, mediana y gran industria”.

Respecto del desabastecimiento alimenticio y médico-farmacéutico al que siempre en forma de mentiras alude la derecha, el jefe de Estado venezolano explicó: “Nosotros vivimos el colapso del modelo petrolero que se sustentó en Venezuela durante 100 años; el país que dedicaba 35 mil millones de dólares a importaciones para satisfacer el mercado interno. En 2016, tuvimos el peor año de ingresos en divisas y pasamos meses en los que no hubo un dólar para aplicar a las importaciones. Eso creó una conmoción de la economía asociada a la guerra económica interna bien pensada y dirigida por los enemigos de la Revolución. Los expertos petroleros nuestros fracasaron; primera vez que lo digo en público: los expertos nuestros, los analistas, los estrategas, fracasaron en la tarea de visualizar esa situación. Pero además sufrimos la escalada del  contrabando creciente hacia Colombia, lo cual desabasteció el mercado en importantes rubros. He allí cuando se crean nuevas respuestas, como la Agenda Económica Bolivariana, quince motores que ya van en pleno proceso de desarrollo. Sabemos que un país no logra cumplir con sus tareas de desarrollo económico en un año o en meses; ese trabajo nos va a llevar un tiempo, pero ya los quince motores para una economía real, industrializada, poderosa, comienzan a dar sus resultados”.

En esas circunstancias de guerra económica y desabastecimiento, el gobierno bolivariano adoptó una serie de medidas puestas en práctica por el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, en Chile, y creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), los cuales “atienden hoy por hoy a seis millones de familias, llevando los productos fundamentales de consumo masivo, directamente al hogar, y además generando un nivel importante de organización popular”, destacó el mandatario.

“La izquierda tiene que trascenderse a sí misma, a sus propias consignas, y unirse a una fuerza de opinión pública que ya surgió en todas las sociedades latinoamericanas”.

Palabras que cobraron un fuerte sentido, ya que días ante Correo del Alba visitó una serie de supermercados estatales y, a diferencia de lo que los medios privados y cadenas internacionales de noticias describen, vimos un abastecimiento pleno y góndolas provistas con todos los productos de la Canasta Básica, e insumos de todo tipo.

Sobre estos temas sensible, Maduro puntualizó: “lo que hay es una gran perturbación del sistema de precios. Hemos venido superando perturbaciones de diversos signos, la más importante en estos momentos a la cual estamos dedicados es la fijación del precio de la moneda. Somos atacados por una página web, Dolartoday, que impone un precio ficticio, de guerra. Página gestionada desde Washington, cerca de la sede de la CIA; y desde Miami ha establecido un sistema de fijación de precio falso para la moneda venezolana; y a partir de ahí han desequilibrado todo el sistema de fijación de precios”.

Y propone como soluciones cuatro puntos específicos: “Primero, defendiendo y creando empleo, porque un empleado tiene una base económica; segundo, revisando el salario y los ingresos extraordinarios que en Venezuela llamamos cesta ticket socialista; tercero, fortaleciendo los CLAP y, en cuarto lugar, con un sistema de fijación de precio máximo al público”.

Frente a la guerra comunicacional y el violentismo derechista

Otro de los aspectos abordados por Maduro en su entrevista con Correo del Alba es el caballito de batalla de los medios hegemónicos de comunicación en todo el mundo para desacreditar a Venezuela: en forma mentirosa e infame acusan al país del comandante Hugo Chávez de ser una dictadura. “Venezuela tiene un Estado de Derecho, de Justicia, tiene un funcionamiento de las instituciones, con periodos permanentes de consulta y decisión popular, porque todas las autoridades son electas legítimamente por voto directo. En estos dieciocho años, fuimos el único país del mundo que realizó 21 elecciones .¿Cuántas elecciones ha habido en Chile, en Argentina, en Estados Unidos en ese tiempo? ¿Llegarán a diez? No. Aquí hemos hecho elecciones, referéndum revocatorio, consultivo; cinco elecciones presidenciales, cuatro legislativas, para Gobernadores; pero más allá de las elecciones, lo que es un elemento fundamental es la legitimidad del poder político, tenemos un pueblo que permanentemente se expresa y se moviliza libremente. El 70% de las televisoras del país y regionales, el 80% de las radios, el 80% de los periódicos impresos están en manos de capitales privados y son opositores. La caricatura que pretenden dibujar sobre Venezuela quiere justificar lo injustificable, que es la intervención a un país que tiene capacidad para autogobernarse y resolver sus problemas”, aseguró el Presidente.

“En estos dieciocho años, fuimos el único país del mundo que realizó 21 elecciones. ¿Cuántas elecciones ha habido en Chile, en Argentina, en Estados Unidos en este tiempo?

“Mucho dolor”, fue la frase que utilizó Maduro para referirse a las 140 víctimas fatales producto de los cuatro meses ininterrumpidos de guarimbas y violencia ejecutada por la derecha venezolana. “Un dolor indescriptible, por eso yo celebro la creación de una Comisión por la Verdad, la Justicia y la Reparación de las Víctimas y la Paz. He puesto a su servicio todos los órganos de inteligencia de Investigación, para  que se establezca la verdad de cada crimen. La verdad, las responsabilidades de todo tipo y que se haga un balance histórico profundo para que no ocurra más nunca ningún tipo de evento de esas características. Quién sea responsable, esté en la oposición, tenga el apellido que tenga o haya sido funcionario del Gobierno, tenga el cargo que tenga, va a pagar ante la Comisión de la Verdad y ante la Justicia por los crímenes cometidos”.

Hasta aquí la primera entrega de un diálogo abierto a fondo y sobre todos los temas con Nicolás Maduro. Un compromiso de Correo del Alba con la democracia revolucionaria y bolivariana, desde un país que ante agresiones de toda índole se vuelve tan grande y universal como el cielo y las montañas.

Miercoles 22 de Noviembre de 2017